Asociación Patronal

LA RAZÓN DE NEGOCIOS DE ACUERDO A LA REFORMA FISCAL 2020

Uno de los cambios más importantes y sobresalientes en esta reforma fiscal 2020, sin dudas es la interpretación de la razón de negocios, la cual está contemplada en el artículo 5-A, del Código Fiscal de la Federación.

Al leer el texto del artículo referido, puede llegar a ser muy confuso, pero nos centraremos en el cuarto y quinto párrafo, el cual para su mayor comprensión se transcribe.

 

“Artículo 5-A.

(…)

La autoridad fiscal podrá presumir, salvo prueba en contrario, que no existe una razón de negocios, cuando el beneficio económico cuantificable razonablemente esperado, sea menor al beneficio fiscal. Adicionalmente, la autoridad fiscal podrá presumir, salvo prueba en contrario, que una serie de actos jurídicos carece de razón de negocios, cuando el beneficio económico razonablemente esperado pudiera alcanzarse a través de la realización de un menor número de actos jurídicos y el efecto fiscal de estos hubiera sido más gravoso.

Se consideran beneficios fiscales cualquier reducción, eliminación o diferimiento temporal de una contribución. Esto incluye los alcanzados a través de deducciones, exenciones, no sujeciones, no reconocimiento de una ganancia o ingreso acumulable, ajustes o ausencia de ajustes de la base imponible de la contribución, el acreditamiento de contribuciones, la recaracterización de un pago o actividad, un cambio de régimen fiscal, entre otros”.

De los párrafos transcritos, se puede observar cuando la autoridad podrá considerar que no existe una razón de negocios y que es un beneficio fiscal, conceptos que son muy subjetivos, porque es posible concluir que un gasto normal de la operación del negocio, como el pago de la luz es un beneficio fiscal.

Ponderemos que una empresa paga $10,000.00 de luz al mes, y decide invertir $600,000.00 en la adquisición de paneles solares, los cuales en términos del artículo 34, fracción XIII, de la Ley del Impuesto sobre la Renta, son deducibles al 100% en el ejercicio en que se adquieran.

De la idea anterior, es posible concluir que no existe razón de negocios debido que el beneficio económico cuantificable razonablemente esperado es menor al beneficio fiscal. Esto se considera por la siguiente operación aritmética.

Al año la empresa paga $120,000.00 de luz, que al comparar con los $600,000.00 invertidos, se tardaría 5 años en recuperar la inversión. Ahora bien, con la cantidad invertida estaríamos disminuyendo el ISR del ejercicio en cantidad de $180,000.00 ($600,000 X 30%), lo que evidencia que el beneficio económico cuantificable ($120,000) es menor al beneficio fiscal ($180,000).

Lo anterior es una estrategia de negocios muy común, debido que a largo plazo se obtendrá un beneficio económico mayor, toda vez que el gasto de $120,000.00 anual será suprimido por la estrategia aplicada. Sin embargo, no tenemos certeza de como llevara la autoridad tal valoración, esperamos que el análisis que realicen no sea solo considerando el ejercicio de que se trate, porque de ser así, la mayoría de las inversiones estarían en peligro de ser consideradas como una operación que no tiene una razón de negocios valida.

En conclusión, consideramos que al valorar si existe una razón de negocio valida, debe hacerse a la luz del beneficio económico futuro y no solo del ejercicio en que se generó. La autoridad debe comparar en el tiempo dependiendo de la inversión de que se trate, si el beneficio económico a lo largo del tiempo si es menor que el beneficio fiscal o realmente es mayor y por lo tanto si existe una razón de negocio valida que lo justifique.

Como siempre, recomendamos acercarse a su asesor fiscal, para que sea El quien le dé una opinión más adecuada a su caso particular.

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